
As the first term of university ends and Christmas holidays draw closer and closer, the time is set for an end of term party in which to say farewell in style and wash away the remains of any coursework deadlines or exam dates (at least for a few hours). Like last year, my university's end of term bash was made coincide with this recent yet enormously successful event: Miss King's. It is pretty much what it sounds: a beauty contest in which, after a series of quite exhaustive auctions (of dubious reliability), a few privileged students will have to run down a catwalk set in the middle of one of London's most exclusive venues: Crystal. As expected, the contest itself is just a mere excuse for us students to get completely off our trolleys in a top notch club closed exclusively for us.
The contest is not the only one held, and is part of a series of contests in each of London's university colleges, which then select a girl to run and represent their university in the final competition for the title of Miss University of London. However, the surprising part comes when several student associations protested, tilting the event of elitist and completely misguiding students into disrespectful behaviour and actively started campaigning against it. Unsurprisingly either, the yellow press saw the perfect opportunity to gossip about how badly behaved and childish new generations are, and have undergone an extensive press coverage of the event. However, what both campaigners and press fail to understand is that nobody really cares about the contest: we are here to party.

Según se acerca el final del primer trimestre universitario y las vacaciones de Navidad asoman a la vuelta de la esquina, es hora de organizar una buena fiesta de despedida en la que poder despedirnos todos con estilo y de paso olvidarnos de que nada más volver de dichas vacaciones a muchos nos tocará hincar los codos. Como el año pasado, la fiesta de mi universidad ha hecho coincidir con otro evento que si bien es muy reciente, ha tenido un éxito arrollador: Miss King's. Tal y como suena, se trata de un concurso de belleza en el que, tras un exhaustivo proceso de selección (de dudosa imparcialidad, todo sea dicho) las privilegiadas estudiantes desfilarán por una pasarela colocada en mitad de uno de los clubes más exclusivos de Londres: Crystal. Como es de esperar, el concurso es lo de menos y la fiesta es tomada como una mera excusa para correrse la juerga en un local cerrado exclusivamente para nosotros.
El concurso en sí no es el único, si no que forma parte de una serie de ediciones llevadas a cabo en cada una de las universidades londinenses, y de las que saldrá una representante de cada una y competirá por el título de Miss University of London, junto con las chicas de las otras universidades. Lo sorprendente es que varias asociaciones estudiantiles han protestado, calificando el evento de elitista y en contra de los principios y valores estudiantiles. Como era de esperar, la prensa sensacionalista por su parte, no ha tardado tiempo en verle el oro a los huevos y se ha lanzado en plancha a cubrir el evento como la excusa perfecta de acusar a los jóvenes de hoy de inmaduros e irresponsables. Lo que tanto estudiantes como periodistas no llegan a entender es que a nosotros nos importa un pimiento el concurso: estamos para pegarnos la fiesta. Punto.

Crystal
78 Wells Street
London W1T 3QL















