Claude and his family had lost track of the painting until it was spotted in its current location, Madrid's Thyssen-Bornemisza Museum. The collection held by this museum was bought by the Spanish State back in the early 1990's for millions, even though a small part still belongs to their original owner, the Thyssen Baron who passed out a few years ago and the heir, his mistress the Baroness (Tita Cervera, a socialite and a regular in Spanish pink magazines). Now whilst I do not question the right of Mr. Cassirer to claim it back, especially since it was seized from them, I believe he has no right to take it out of the museum. First and foremost because, even though the German State already reckoned Mr. Cassirer's ownership of the painting, it was also bought legally (and probably unknowing Mr. Cassirer's rights over it) by the Spanish state. I do not know how the legal issues go by, but what I do know is that the painting, in its current location, is being enjoyed by thousands of art enthusiasts from all over the world who can only ever dream of having a sketch of Pisarro, let alone a whole painting.
A few years ago, when the corruption scandal in the local government of Marbella, focal point of Spain's high-flyers, was made public; it appeared that one of the leaders of the scam, Julián Muñoz, had a Miró hanging above his bathroom tub. Now I won't make any comments about that, but I will say that whilst I'm not against private property, I do think that there are certain things that should be made available to the public in general as a public asset, for ludic as well as educational purposes. Paintings (and any other form of art for that matter) are made to be admired, looked at and reflected upon by humanity, especially those made by genius like Pisarro.
So, Mr. Cassirer is more than welcome to claim the ownership of it, as long as it never hangs in a place other than a public museum.
Si hay algo que me cabrea de verdad es la avaricia. Bien, como no hemos tenido suficiente de eso con los banqueros de la City londinense y de Wall Street -que aún tienen trabajo gracias al dinero público inyectado en sus entidades- y sus bonos de proporciones irracionales, aún hay más. Los medios publican estos días la historia de un octogenario norteamericano, Claude Cassirer, judío y heredero de una pieza de arte única; que acaba de reclamar en un juzgado de Los Ángeles la propiedad de dicha obra de arte. La obra, un cuadro de Pisarro, fue decomisado a su abuela en su huida del infierno Nazi alemán a principios de los años cuarenta, y ahora vale millones. Aunque dudo mucho que sean esos millones los que estén motivando al Sr. Cassirer a enzarzarse en una batalla judicial a punto de cumplir los noventa.
Claude y su familia le habían perdido la pista al cuadro hasta que se lo encontraron de sopetón colgado en un museo madrileño, el Thyssen-Bornemisza. La colección permanente del museo fue comprada por el Estado español a principios de los noventa por una cifra considerable aunque aún queda una parte que todavía pertenece a su dueño original, el Barón Thyssen, que falleció hará unos años, y lo cedió a su mujer, la Baronesa (Tita Cervera, todos sabéis quién es). Mientras no cuestiono el derecho del Sr. Cassirer a reclamar la propiedad del cuadro ya que fue decomisado ilegalmente, creo que no tiene derecho alguno a retirarlo del museo. Primero porque, aunque el Estado alemán si ha reconocido su propiedad, el estado Español lo compró en su día de manera totalmente legal y muy probablemente sin conocimiento de causa. Si bien desconozco cómo funcionan las entrañas legales del tema, lo que sí se es que colgado en el Thyssen lo disfrutan miles de personas de todo el mundo cada año. Personas que sueñan con comprar un boceto de Pisarro y que ni se les pasa por la cabeza el poder tener tal obra de arte en propiedad.
Hace algunos años, cuando se destapó el caso "Malaya" de corrupción en Marbella, se descubrió que el cabecilla u concejal del ayuntamiento andaluz, Julián Muñoz, tenía un Miró colgando en el baño. Los comentarios obviamente sobran, y aún cuando no estoy en contra de la propiedad privada, creo que hay ciertas cosas que deberían de ser consideradas bienes públicos y no sólo por motivos de ocio, sino educativos también. Un cuadro de un genio como Pisarro está para ser admirado, observado y reflexionado por toda la humanidad.
Por ello, el Sr. Cassirer es más que bienvenido a reclamar su propiedad, siempre y cuando dicho cuadro no cuelgue en otro sitio que no sea un museo público.
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